Ensaimada TV
A falta de olas en Mallorca, Xavi Lucena y su equipo decidieron copiar el formato de "Baguette TV" del Quiksilver Festival pero a su manera... Una buena ensaimada, un micro y mucha diversión.
El mallorquín nos muestra cómo le fue en un día tormentoso en el norte de la isla.
Llevaba desde que empecé a surfear aquí en Mallorca, esperando a que
cayese un día como este. Uno de esos días mágicos en los que no hay
nadie en el agua ya que nadie se espera que haya estas condiciones. Al
final es lo que pasa cuando viene una tormenta, te puede poner viento
bueno, o te lo puede arruinar por completo. Esta vez se alinearon los
astros para que las condiciones fuesen perfectas para esta ola. Tormenta
eléctrica, granizo grande como una piedra cayendo del cielo, olas
perfectas y nadie en el agua. Como es normal, cada vez hay más gente que
práctica este deporte tan maravilloso y eso hace que sea cada vez más
improbable que puedas surfear solo, especialmente con estas olas.
Después de horas solos bajo la tormenta, salió el sol y con él la gente.
El segundo baño ya fue con otro chip completamente distinto. Después de
el baño de la mañana, ya había conseguido lo que quería. Me dediqué a
grabar a los demás para que ellos también pudieran tener algún clip. Al
final, se quedó una tarde maravillosa y hubo un buen ambiente en el
agua increíble.
Una pena que Alex no pudo venir ya que tenía un examen muy importante
dos días después. Encima se perdió una quilla de su único par (aunque si
quieres saber como acaba la historia, mírate el vídeo hasta el final
😉).
Después de una buena temporada sin olas en Mallorca, Xavi Lucena y compañía decidieron hacer una corta escapada de 2 días al Cantábrico para aprovechar la llegada de un "mini swell".
Lucena pudo disfrutar de un baño en Cantabria, un multitudinario en Mundaka, para luego acabar su surfari en Meñakoz.
Documental que recorre los inicios del surf en la isla de Mallorca en los años 80.
Hasta los años 80 el surf en Mallorca fue inexistente, y eso que en otras partes de España ya había surfistas veinte años antes.
Había una gran afición a la vela, al mar, se conocía toda la costa, pero a casi nadie se le había ocurrido que en Mallorca, una isla del Mediterráneo, las olas fueran lo suficientemente buenas para ser surfeadas.
Pero en los años 80, con la aparición del windsurf, la cosa cambió. Eran, básicamente, tablas de surf con una vela, así que cuando no tenían viento, se podían adaptar para divertirse entre las olas.
A partir de entonces, a mediados de los 80, ya aparecieron las primeras tablas de surf y se empezó a fraguar un pequeño grupo de surfistas que peregrinaban al norte de la isla durante el invierno.