Con un buen swell chocando contra las costa de Marruecos, y la marea baja al atardecer, parecía que Anchor Point tendría olas perfectas e interminables.
Con el sol ya despidiéndose en Anchor Point, el viento amainó y los pocos surfistas que quedaban lograron olas cristalinas con una gran multitud viéndolo desde las rocas.